El alumnado de 1º de Bachillerato asistió, el martes 4 de febrero, al espectáculo “Princeses, cavallers i dracs. El dia que deixàrem de ser xiquets” de Escalante creada por Bramant Teatre en el espacio Nau Ribes, Parque Central de Valencia.
Un proyecto de Bramant Teatre a partir de un texto con autoría y dramaturgia de Jerónimo Cornelles y Guadalupe Sáez. Ambos se documentaron debidamente con entrevistas en el IES Sant Vicent Ferrer y CIPFP de Faitanar para desarrollar esa primera pregunta con la que se abre la obra y que constituye la segunda parte del título.
Argumento
La directora de un instituto a un mes de jubilarse, Victoria, abre una investigación y el protocolo reglamentario porque cinco estudiantes de Secundaria han de responder a un suceso en el que están implicados: el impacto de un refresco contra una obra de arte antigua durante la visita a un museo. Algo que parece haberse puesto de moda para denunciar un tema, sobre todo ecológico. Pero aquí en principio puede deberse a cualquier motivo que permanecerá oculto hasta la resolución final.
La trama se desarrolla en forma de propuesta multimedia para público adolescente, aunque los adultos deberíamos verla y reflexionar sobre esa generación de vidrio como la llaman.
La interpretación y la imagen se fusionan. También la música y la bella canción iniciada por Lula. Subyace el drama y la comedia entre conversaciones sobre relaciones familiares, el despertar de la sexualidad, las escasas perspectivas de futuro, los deseos juveniles, los conflictos generacionales y personales, y preocupaciones y formas de vida actuales.
Los móviles, los selfis, la visión de redes sociales o la preocupación ecológica están presentes mientras fluye un desarrollo de thriller para descubrir lo ocurrido y el culpable.
La solidaridad de los cinco jóvenes se manifiesta como un emblema generacional frente a la incomprensión de los mayores. Todos a una, como Fuenteovejuna, frente a una acusación que consideran injusta.
Por medio de su actitud veremos discurrir su forma de pensar y problemas familiares y con el entorno como la incomunicación, la falta de empatía con los padres, el impacto de la muerte o del divorcio y la carencia de comprensión.
Temas sociales
El texto también pone encima de la mesa temas sociales como la dependencia de los teléfonos móviles de la generación, el bullying escolar, su soledad, el suicidio o la falta de perspectivas de futuro. Pero también rasgos positivos como la solidaridad, aunque dentro de la individualidad, la transparencia y actitudes universales de la adolescencia como el ansia de comerse el mundo, la aceptación de las diferencias (he aquí una contradicción entre esta idea y el acoso a alguien señala), el nacimiento de su sexualidad y la reivindicación de su personalidad para aceptarse como se es.
Excelente interpretación
La construcción de personajes no cae en tópicos ni lugares comunes para resaltar desde las diferencias individualidades de cada uno de los cinco unos vértices comunes de la adolescencia actual. Todo parte de la idea de unir el drama y la comedia eludiendo la complejidad. Lo plantean como un flash back a partir de la narración de la profesora Victoria, escondiendo datos: primero el hecho ocurrido, luego el motivo (¿será una acción ecologista, una gamberrada, un accidente o una llamada de atención propia de la edad?), y finalmente la autoría del acto. Una progresión muy acertada, aunque el final feliz atenuado puede parecer algo forzado si no se está atento.
Pero logra la atención del espectador, creando suspense e intriga con la hábil construcción dramatúrgica entre la comedia y la tragedia, haciendo atractiva visualmente con las proyecciones de fotos del pasado, de cuando eran niños quienes están dejando de serlo, imágenes tomadas en vivo por móviles, y la escenografía minimalista blanca de Los Reyes del Mambo, muy efectiva para los usos de los actores en el suelo, en los taburetes cuadrados y en el fondo. Hasta el vestuario de María Poquet tiene su marca, con el contraste entre la directora de negro y los distintos atuendos con colores vivos y zapatillas diferenciadas. Y con una acertada iluminación de Pablo Fernández, con un buen juego de claridad y oscuridad. Los actores se llaman por su nombre real. Los cinco jóvenes, Gabriel Benavent, María Guerra, Lula Heredia, Emma Linares Canet y Sergio Martín, están distanciados de la profesora Victoria Salvador. Se muestran muy efectivos y transmiten como realmente lo hacen los chicos de 14 a 17 años con cinco personalidades diversas y tan distintas que montan un fresco de su la adolescencia. Hasta cantan la canción de Víctor Lucas. Y qué decir de Victoria Salvador. Siempre nos brinda una interpretación excelente.
Recomendable
A pesar de que digan que la adolescencia es una enfermedad para pasar lo más rápidamente posible, qué bella es. En el fondo, queremos olvidar algunas trastadas e incongruencias del período pero nos gustaría volver a ella. Por este motivo, “Princeses, cavallers i dracs. El dia que deixàrem de ser xiquets” es un montaje necesario y muy recomendable para padres y jóvenes. No ya por el carácter pedagógico sino por disfrutar de un espectáculo muy bien creado y ejecutado. (José Vicente Peiró).
Coloquio
Al finalizar el espectáculo mantuvimos un coloquio con actores, actrices y director del espectáculo.Contestaron muy amablemente nuestras preguntas. Resultó ser una jornada teatral muy positiva y complementaria para la formación de nuestro alumnado de 1º de Bachillerato.
Equipo
Mireia Badenes (Tutora 1º Bachillerato) y Rafa Desco (Coordinador Artística) con Jerónimo Cornelles (Director y autor teatral “Princeses, cavallers i dracs. El dia que deixàrem de ser xiquets”). Equipo Bramant-Escalante